johan murphy

Mis padres debieron casarse muy jóvenes debido al embarazo de mi madre que posteriormente me diera la vida. De ello han pasado 22 años. Luego de mi nacimiento mi madre…
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johan murphy

Biography

Mis padres debieron casarse muy jóvenes debido al embarazo de mi madre que posteriormente me diera la vida. De ello han pasado 22 años. Luego de mi nacimiento mi madre no se embarazó nuevamente, sino 8 años después, dando a luz una hermosa niñita que bautizaron como María Julia, pero desde siempre le hemos dicho July y así la conoce todo mundo. Mi hermanita tiene actualmente 18 años y estudia el último año de la secundaria.

 

He de confesar que siempre había sido enemigo de los actos incestuosos, lo que consideraba una “marranada” de gente sin moral. Por ello, como es de imaginarse, nunca tuve un “mal pensamiento” por mi hermanita y por lo mismo nunca me fijé en ella como mujer.

 

Sin embargo hace aproximadamente 8 meses, cuando estabamos viendo la televisión toda la familia, July estaba junto a mí, recargada en mi pecho y yo descansaba mi brazo en su cadera. En unos comerciales mis padres se levantaron para ir a la cocina a prepararse un café y yo traté de levantarme para ir al baño. Le dije a July que se moviera para poder pararme, pero ella a manera de broma me decía que no se quitaría hasta que me orinara en los pantalones.

 

Para apresurarla le di una nalgada, aunque se me pasó la mano pegándole con fuerza, mi hermanita se quejó sonoramente y yo para acallar sus quejidos durante unos momentos le sobé con la palma de la mano donde le había pegado, July se dejaba dócilmente para luego quitarse dejandome levantar.

 

Mas tarde se repitió la situación, en ausencia momentánea de mis padres, y cuando hice el movimiento de la mano para darle otra nalgada, ella me dijo apresurada, – Si me pegas me tienes que sobar buen rato -, lo medité un momento para descargar en su trasero un palmada, mi hermana se quejó nuevamente y procedí a sobarle nuevamente, ahora lo hacía con mas suavidad e inconscientemente disfrutaba estar tocándole el tafanario a mi hermanita. Sentí como, en contra de mi voluntad, la verga se me empezaba a erectar y quise quitar la mano de la nalga de July, pero ella me dijo que debería sobarle más, ya que le seguía doliendo y así lo hice. Ya tenía la verga bien parada y le acariciaba con todo morbo la nalga a mi hermana quien sin protestar lo consentía, hasta que llegaron mis padres para seguir viendo la tele.

 

En el próximo comercial, July se levantó para ir al baño, por primera vez le veía el trasero con morbo, mi hermanita estaba estupenda, los ajustados pantalones que vestía le hacían lucir exquisitamente su bien formada figura en especial sus encantadoras nalgas. Más caliente me puse al ver aquellas portentosas nalgas y saber que apenas unos minutos antes le había acariciado ese lindo trasero.

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Un par de minutos después regresó July y tomó la misma posición, yo rogaba a dios que hiciera que mis padres se levantaran para tener oportunidad de repetirle la dosis a mi sabrosa hermanita, tardaron en levantarse ante mi desesperación y el temor de que July se cambiara de lugar frustrando mis perversas intenciones.

 

Por fin mis padres se levantaron, mi padre ya no regresaría y mi madre le fue a preparar la recamara para que se acostara en cuanto quisiera. Tenía suficiente tiempo para intentar nuevamente manosear a mi hermanita.

 

No encontré ninguna excusa congruente y sin motivo aparente le di otra nalgada, pero ahora intencionalmente lo hice al centro de sus nalgas. July de inmediato se quejó diciéndome – Malvado, ahora me tienes que sobar mucho -. Encantado de la vida puse la palma de mi mano en sus nalguitas hermosas procediendo a acariciarlas de inicio con fingida ternura, pero a medida que pasaban los segundos mi masaje se fue convirtiendo en apasionamiento. Mi hermanita no hacia nada solo se dejaba manosear y noté que su respiración se agitaba levemente, no había duda July sabía de lo que se trataba y lo estaba disfrutando. Por un momento me puse nervioso ante la reacción de mi hermanita y retiré la mano de sus nalgas, pero ella protestó – Me tienes que sobar más, me sigue doliendo -.

 

Volví a posesionarme de sus ricas nalguitas con toda la palma de la mano y mis caricias se extendieron por todo su trasero y en especial por entre sus sabrosas nalgas. July lo estaba gozando y hacia discretos movimientos apretando sus piernas seguramente sintiendo rico en su papayita. Yo tenía la verga a todo lo que daba de parada y sentía que podía eyacular en cualquier momento. Ya el manoseo de las nalgas de mi hermana era descarado y ella así lo aceptaba. Para nuestra desgracia regresó mi madre debiendo suspender el cachondeo. Por esa noche ya no hubo oportunidad de repetir la experiencia, lo que lamenté enormemente.

 

Mas noche estuve recordando con morbo los momentos en que acariciaba las nalgas de mi hermana y tuve que masturbarme pensando en ello. Me recriminaba por el “indecente” acto que había llevado a cabo con mi hermanita, pero tomando en cuenta que ella lo había disfrutado también, estaba decidido a repetirlo cuanto antes y todas las veces que se pudiera y ya pensaba en como hacerle al día siguiente para repetirlo.

 

Cuando llegué a casa luego de asistir a la universidad, mi hermana ya había llegado del colegio y se había cambiado el uniforme escolar, lucia una corta minifalda de mezclilla que le ajustaba en la cadera y se ampliaba en la parte baja y dejaba a la vista mas de la mitad de lo que ahora calificaba como “sus suculentos muslos”.

 

Cuando entré a casa July subía la escalera que llevan a las recamaras, me paré al pie del barandal y volteé con descaro viéndole las piernas y con facilidad, por lo corto y modelo de su falda, pude ver sus pantaletas en color amarillo y buena porción de la parte baja de sus lindas nalgas, por lo que supe que sus pantaletas eran tipo boxer o también conocidas como “cacheteras”, mi hermana no se inhibió e incluso se detuvo a preguntarme algo que no recuerdo, mantenía un pie sobre el próximo escalón permitiéndome ver su vulva forrada en las finas pantaletas.

 

Su mirada y sonrisa coqueta me invitaban a darle alcance, y así lo hice, ella caminó lento y yo con la premura que el caso exigía. Le alcancé en el pasillo, deleitándome viendo como contoneaba sensualmente su cadera. Cuando estuve cerca de ella le amagué con darle la nalgada y ella me atajó diciendo, – Si me pegas ya sabes, ¿me vas a sobar? – Como respuesta le di una leve nalgada al centro de su trasero y ella se quejó exageradamente, sacó la cadera poniendo su trasero para que le “sobara”. Con ansiedad puse mi mano en sus ricas nalgas manoseándolas, July hacía leves movimientos circulares de su cadera demostrándome lo mucho que le estaba gustando. Dio media vuelta y pegó su cuerpo al mío abrazándome por la cintura en tanto yo seguía dándome gusto palpándole las nalgas con cinismo.

 

Vista la complacencia de mi hermanita y ese jadeo que me indicaba que estaba muy cachonda, le fui bajando la mano hasta sus muslos, – ¿También te duelen los muslos?- le dije con toda la intención de que me dejara manosearle las piernas, – Si, me duele todo –, me dijo con voz temblorosa la caliente chamaca.

 

Enseguida me incliné para acariciarle las piernas con ambas manos, mi hermana apretaba las piernas, ignoró si era para que no le metiera la mano en la vulva o era su modo de disfrutar el cachondeo. Poco a poco le fui subiendo las manos por debajo de la minifalda sin que ella se opusiera y ahora le manoseaba sus ricas nalgas por encima de las pantaletas. Mi verga estaba tan tiesa como nunca y no trataba de disimular mi erección, July se repegaba a ella como frotándola con su vientre.

 

Por la parte baja de sus nalgonas trataba de meter mi dedo medio en busca de su rajita, poco a poco July empezó a separar un poco las piernas dándome oportunidad de pasar mis dedos por su coñito, las pantaletas estaban mojadas con los jugos de su sexo, – ¿Te gusta como de acaricio?, Le dije y de inmediato contestó –Me encanta, siento muy rico… acaríciame toda – Dijo sacando el pecho para que me fijara en su crecido busto para su edad.

 

Velozmente puse mi mano libre en sus desarrolladas chiches palpándole alternadamente ambas protuberancias que se sentían firmes y erguidas, pude constatar que no llevaba brassiere, por lo que le desabroché algunos botones de la blusa metiendo mi mano para manosearle las tetas directamente oprimiendo levemente sus rígidos pezones entre mis dedos. Mi hermanita miraba mi paquete y tocándolo con la punta de uno de sus dedos dijo – ¿Si te pego aquí te tengo que sobar? -, temiendo que me fuera a pegar le dije, – No le pegues, solo sóbalo -.

 

July empezó a frotarme el pene por encima del pantalón recorriendo toda su extensión hasta los güevos. Animado por lo que sucedía empecé a meter la mano por debajo de sus pantaletas y apenas tenía mi mano plena en sus adorables nalgas cuando se oyó que mi madre subía la escalera. Deshicimos la pose y ella corrió a su recamara y yo fingí que estaba por bajar la escalera.

 

Por la noche July se había cambiado la minifalda por otra de lickra spandex en color blanco ajustada a su sabroso cuerpecito, pero considerablemente mas corta, solo unos cuantos centímetros debajo de su precioso nalgatorio. Esa noche, luego de haber cenado, frente al televisor asumimos la pose del día anterior, esta vez solo estaba mi madre, y sabíamos que en breve se retiraría a su recamara a hacerle compañía a mi padre y esperábamos ansiosos el momento de estar solos.

 

Por fin nuestra madre se despidió, en cuanto desapareció de nuestra vista llevé mi mano a sus suculentas nalgas, July hizo lo mismo en mi verga frotándomela, lo corto de la minifalda me facilitó acariciarle los muslos por la parte trasera y lentamente fui subiendo la mano por debajo de la reducida faldita, llegué a sus nalgas y me llevé una gratisima sorpresa, mi hermanita no llevaba pantaletas, metía mi mano por entre sus nalgas para acariciarle el diminuto culito y la mojada rajita, moría de ganas de verle el monte de Venus para saber que tan peludo lo tenía ya que podía sentir sus vellos que rodeaban su rajita sexual y su culito divino.

 

Con la mano libre desabroché la blusa y le masajeaba las tetas, tampoco portaba sostén facilitándome la sensual tarea. July no se quería quedar atrás y me empezó a bajar el cierre de la bragueta metiendo su mano en busca de mi falo y sacándomelo para chaqueteármelo en tanto yo le dedeaba su babeante papaya. Estaba a punto de proponerle que me diera unos besitos, pero mi cachonda hermana se adelantó a mis deseos colmándome la erecta verga de besos y chupetes. – Que rica vergota tienes -, Me decía entre chupete y chupete.

 

Animado por los resultados le dije con cinismo, – Quiero verte encueradita –. Dijo con premura y sin dejar de besarme el camote, – Ok, vamos a la recamara –. Me sorprendió su determinación, así que nos pusimos en pie. Ella me llevaba asida a mi verga y yo con la mano entre sus exquisitas nalgas mientras subíamos la escalera y caminábamos por el pasillo. Llegamos a su recamara y en cuanto cerramos la puerta mi hermana se despojó de la blusa enxhibiendome sus hermosas chichitas, se acercó a mí besándome en la boca y dándome a chupar su lengua, yo hacia lo mismo.

 

De su boca pasé a su cuello y bajé a sus senos besándolos de manera alternada y chupándoselos, en tanto le bajaba la minifalda haciéndola caer al piso, July estaba totalmente encueradita ante mí, tal como lo adivinaba su pelvis estaba cubierta por fino vello que ocultaba su raja. Mientras ella se dejaba ver en todos los ángulos posibles me desnudé, mi hermana miraba mi verga parada y se saboreaba exageradamente. Se sentó en la cama y me acerqué blandiendo mi camote hasta ponerlo en sus labios, continuaron los besos y se generalizó la mamada. Quien fuera a decir que a su corta edad mamara la verga como una profesional. Pasaba su lengua por cada micra de mi falo y los güevos para volver a meterla en su boca.

 

Minutos después mi hermanita dejó de mamarme y se tendió en la cama separando sus piernas y levantándolas enseñándome su mojada papaya invitándome sin palabras a que se la mamara.

 

Instintivamente me metí entre sus muslos chupándole su babeante papayita, degustando sus jugos íntimos, de vez en vez le pasaba la lengua por su juvenil culito que se fruncía a cada contacto con mi lengua, se notaba que le excitaba sentir mi lengua en su colita. Metí mis labios entre su rajita para chuparle el rígido clítoris, July se volvía loca de placer demostrándomelo con sonoros jadeos y frases cachondas en las que solo resonaba la palabra “rico”, su cuerpo se convulsionaba y las contracciones de su panocha me indicaban que se estaba viniendo en mi boca, lo que me excitaba más aun de lo que ya estaba.

 

La cachonda chiquilla me tenia en pleno éxtasis, me incorporé para echarme sobre ella al tiempo que me decía, – ¿Qué me vas a hacer? – al oído le dije con decisión, -Te voy coger -. Quizá esperaba alguna oposición de mi cachonda hermanita, pero su respuesta fue contundente, – Sí, cógeme rico -. Sin más palabras, llevé mi verga a su mojada rajita que sin mayores problemas empezó a ser devorada por su exquisita y tibia vulva acompañada de los sensuales jadeos de mi cachonda hermanita.

 

En segundos la totalidad de mi macana estaba dentro de la vagina de July y mi vientre chocaba contra su pelvis, lentamente inicié el vaivén metiendo y sacando mi verga del sexo de mi hermana y a poco le fui imprimiendo mas velocidad ante el placer que July demostraba moviendo su cadera al compás de las embestidas de mi verga, – Que rico me coges, métemela toda, hazme venir -. Repetía sin ocultar la lujuria que le poseía, mientras me besaba el rostro y buscaba con sus labios mi boca.

 

Yo sentía que la eyaculación estaba por venir, así que le propuse un cambio de pose para darme un respiro y prolongar el recién conocido placer del incesto.

 

La puse en pie, empinada y con las piernas separadas, apoyada con las manos en la cama y yo me puse tras ella, Mi propia hermana dirigió mi tolete a su hendidura sexual incrustándola en su juvenil vagina con la premura que le imponía la tremenda cachondez en que se encontraba. Nuevamente mi vientre rebotaba en sus lindas nalgas en cada una de las incontables acometidas de mi verga en su cálido y húmedo sexo, en tanto una de mis manos frotaba sus chichitas y la otra su endurecido clítoris, mientras era alentado por las frases cachondas que July profería para manifestar lo rico que estaba sintiendo al ser cogida por su propio hermano.

 

– Me estoy viniendo… Que sabroso me coges… Sígueme cogiendo… Métemela toda, toda, toda… Me vengo, me vengo, sigue cogiéndome… Disfruta mi cuerpo, el cuerpo de tu hermana… Que rico me coges… Nadie me había cogido tan rico -. Me decía casi a gritos mi cachonda hermanita mientras gozaba el prolongado orgasmo que estaba teniendo. Su jugo íntimo bañaba no solo mi camote sino también mis güevos y le escurría por la entrepierna hasta las rodillas.

 

Estuve tentado a intentar metérsela por su culito divino, el que podía ver a cada embate de mi verga en su vagina, pero ya la eyaculación era inminente y más aun con la serie de frases cachondas que July expresaba, no podía aguantar más tiempo, solo pude alertarle que estaba con venirme y saqué mi verga del sexo de mi hermanita y empecé a derramarme en sus sabrosas nalgas donde cayeron los primeros chorros de esperma, ella se dio media vuelta con rapidez, otro par de chorros de semen cayeron en su rostro, metió mi falo en su boca donde terminé de venirme depositando el resto de mi leche, la cual July saboreó y tragó con agrado.

 

La “fechoría” estaba consumada, me había cogido por primera vez a mi hermanita menor, aun tenia 18 añitos, incluso estando todavía en su recamara y ambos totalmente desnudos, me dio remordimiento de conciencia y me sentía el ser más sucio e inmoral del mundo, pero fue solo un sentimiento pasajero, unos cuantos minutos mas tarde ya la estaba deseando de nuevo y ella a mí. Culminamos esa noche con un nuevo manoseo y la promesa de volverlo a hacer al día siguiente en cuanto tuviéramos la mínima oportunidad y la propuesta de cogérmela por su virginal culito estaba hecha.

 

A partir de ese inolvidable día me he estado cogiendo a July casi diariamente y en ocasiones mas de una vez en un solo día. En ocasiones paso por ella a la salida de la secundaria e iniciamos el cachondeo desde el automóvil para culminar cogiéndomela en casa y por las noches como si fuese religión le doy verga por la boca, vagina y ahora también por su divino culito, independientemente de que los novios que ha tenido desde que iniciamos nuestra “pecaminosa” relación también se la han estado cogiendo, pero coger conmigo es constante y espero que subsista por toda la vida.

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